> Acónito y luparia

Netflix destruye Death Note

domingo, 27 de agosto de 2017
La historia original de Death Note comenzó a publicarse en formato manga en diciembre de 2003 de la mano del guionista Tsugumi Ōba e ilustrada por Takeshi Obata. Light, Yagami un joven y brillante estudiante de 17 años vive una vida monótona y sin sobresaltos hasta que un día encuentra una Death Note, es decir, un cuaderno de muerte perteneciente a un shinigami (un dios de la muerte). Todas las personas cuyos nombres sean escritos en este cuaderno morirán.
Esta libreta contiene ciertas limitaciones y reglas que se irán desvelando poco a poco durante la obra. Light, que cree firmemente que el mundo está podrido y corrupto, comienza a usar este cuaderno y así nace Kira. Entonces hace su aparición L, un investigador anónimo, verdaderamente inteligente y peculiar, comienza a seguir sus pasos.


El manga ha vendido más de 30 millones de copias alrededor de todo el mundo.
En el año 2006 se puso en marcha un anime de 37 episodios que no hizo más que aumentar el éxito de la batalla entre Light y L.  Ese mismo año se estrenaron también dos películas live action Death Note y Death Note: the last name, adaptaciones del manga. La celebridad de la franquicia siguió con más películas, videojuegos, novelas, artbooks, un dorama... además de merchandising, claro.

Y entonces llegó Netflix, la plataforma de vídeo de moda, y decidió rodar una nueva película basada en la batalla entre Light y L con Adam Wingard como director ofreciéndonos un catastrófico resultado.


En primer lugar hay que dejar claro que no esta cinta NO ES una fiel adaptación, sino que es una película basada (muy ligeramente) en la obra de Ōba y Obata. Es casi imposible realizar una adaptación fiel en sólo 1 hora y 40 minutos por lo que decidieron crear otra cosa. Otra cosa que pierde todo el espíritu de la obra original.

Nat Wolff interpreta a Light Turner (cambia el apellido en esta versión al volverse estadounidense) es completamente diferente a Light Yagami. El protagonista japonés es un chico muy inteligente y calculador, orgulloso, frío y bastante carismático. En cambio este nuevo Light Turner es asustadizo, impulsivo y nada (pero nada) carismático.
El nuevo L (Keith Stanfield) se acerca un poquito más al L original del manga y el anime, pero poco a poco se va desvirtuando. No pude ver de verdad a L.
El poderoso interés y éxito del Death Note original se sostiene sobre la batalla dialéctica entre Kira y L. Creo que cualquier fan de la obra original estará de acuerdo conmigo en este punto. Y en esta película se la han cargado, y a sangre fría. Todo se desarrolla con extrema rapidez entre noticias de televisión en plan resumen de los asesinatos y persecuciones, en coche o a pie. La elegancia y sutileza de la primera creación se pierde para dejar paso a la acción más americana y torpe que te puedas echar a la cara. El desarrollo de la trama se vuelve confuso incluso para los que son seguidores veteranos. El verdadero mensaje queda diluido, es imposible empatizar con ninguno de los protagonistas y dudo mucho (si no se conoce la verdadera historia) que los espectadores lleguen a entender las  motivaciones reales de los protagonistas.


Si seguimos con el análisis de personajes nos encontramos a Mia (Misa en el original) interpretada por Margaret Qualley, que no tiene nada que ver con la chica risueña y gothic-lolita tan servicial y devota de Kira. Mia es una chica de la que apenas sabemos nada, es un personaje muy desdibujado que parece que sólo existe en la cinta como excusa para poder darle algún giro a la trama (y besuquear a Light), pero sin ningún tipo de interés adicional. Y la actuación de Qualley, al igual que pasa con Wolff, no ayuda nada.

Sobre Ryuk, el shinigami, sólo puedo decir dos cosas, dos buenas y una muy mala. Las buenas son su realización y su voz, y es que Willem Dafoe es mucho Willem Dafoe. La muy mala tiene que ver con su desaprovechamiento. Ryuk parece un pegote que se manifiesta de vez en cuando en alguna escena del metraje para dar un toque inquietante pero al final insignificamente respecto la trama. En serio, desaprovechadísimo.


Muchas de las series que he visto en Netflix me han enamorado, como por ejemplo Orange is the New Black y Stranger Things, en cambio sus películas originales no me han parecido tan buenas en general, aunque sí curiosas o con ciertos aspectos muy interesantes como To the bone Okja, pero esta película es un despropósito completo. Obviando a Dafoe, que ya lo he mencionado, encuentro muy poco positivo, algunas escenas sueltas, la fotografía y la banda sonora. 
Os recomiendo encarecidamente que os leáis el manga, y si os apetece o preferís lo audiovisual que veáis el anime. 
Las dos primeras películas japonesas no logran estar a la altura del manga pero desde luego guardan la esencia del clásico y las prefiero (mil millones de veces más) a esta desgracia-americanada que ha creado Netflix. 

Es poderosa, es valiente, es mujer

martes, 22 de agosto de 2017
Antes de empezar esta crítica tengo que hacer una confesión: soy bastante reticente al cine de superhéroes porque muchas de las cintas que he podido ver me han aburrido bastante o no me han gustado ni un pelo pero sentía mucha (demasiada) curiosidad con Wonder Woman. Creo que la razón principal de este hype semioculto se debió a dos razones. La primera es el poderoso marketing (por todas partes y a todas hora recibía bombardeos de esta película) y la segunda y más importante es que la heroína y protagonista y la directora, fueran mujeres.
No tenía intención de verla en el cine pero sabiendo que las posibilidades de disfrute aumentaban viéndola en pantalla grande acepté y fui.


En este largometraje dirigido por Patty Jenkis, se nos presenta el origen de la guerrera Diana (Gal Gadot) que vive en la isla de Themyscira, habitada únicamente por mujeres amazonas, luchadoras y valientes que pasan sus días entrenando alejadas del horror que está experimentando la humanidad bajo el escenario de la Primera Guerra Mundial
Pero un día todo cambia cuando un piloto estadounidense llamado Steve Trevor (Chris Pine) llega a las orillas de su hogar perseguido por los alemanes. Diana, decidida, querrá acudir al mundo de los humanos para salvarlos del mal, que ella cree que se encuentra desatado por culpa de Ares, el dios de la guerra. Es un argumento sencillo pero efectivo.

Wonder Woman posee un puñado de cosas buenas y de cosas malas. Es muy interesante que la protagonista, a pesar de su belleza y su traje tan eróticofestivo, intente transmitir otros valores y otra concepción de la mujer: la mujer no es inferior al hombre y puede hacer lo mismo que el, igual de bien o incluso mejor. Diana no comprende por qué las mujeres no pelean en la batalla, para ella ser mujer no significa ser débil. No le importa lo que opinen de ella, se sabe fuerte y valiente y es más que suficiente. 
La parte negativa respecto a este ámbito es que la historia acaba yéndose por los clásicos derroteros de amor hetero (a pesar de que la protagonista afirma saber de los placeres entre mujeres) tan poco creíble. Demasiado rápido, demasiado insulso. 


No es la supermegapelículafeminista del año, pero el hecho de que las niñas y los os niños vean a una heroína poderosa en la gran pantalla, siempre tan plagada de testosterona, es realmente positivo. Me parece magnífico que las niñas puedan identificarse con una heroína como ella, una mujer empoderada con gran sentido de la justicia. Aunque, como ya he mencionado, quizás se me empañe un poco con el hecho de que Diana tenga uno (o muchos) hombres ahí, debajo de su sombra. Pero es un buen paso hacia delante. 

Es una película de superhéroes y tiene que tener por obligación numerosas escenas de acción, muchas de ellas son verdaderamente épicas y muy bien realizadas. Aunque como suele pasar en este tipo de cintas, "la gran batalla final" se hace excesivamente larga. Aún así, todo el apartado visual es excelente (aunque en ocasiones excesivo), y las escenas en las que explican el origen mitológico de las amazonas y su vida en la isla es fascinante. 


Gal Gadot hace un buen papel pero como es costumbre en Hollywood, han vuelto a caer en los clichés y han elegido a una actriz con un físico normativo, a pesar de que el personaje de cómic sea más musculado, punto negativo. Al igual que el poco desarrollo de los personajes antagonistas, especialmente el de Elena Anaya que interpretaba a la Doctora Veneno.  

En definitiva, no es un peliculón, no se merecería ganar el Oscar a mejor película ni de broma (como algunos quieren intentar), pero es entretenida (menos el larguísimo final), visualmente efectiva, con algunos toques de humor simpáticos y con una protagonista empoderada que puede hacer mucho bien dentro de las generaciones más jóvenes. 

¿Vives tu vida o te la inventas?

miércoles, 2 de agosto de 2017

Título: Las vidas que inventamos
Autor: Fernando J. López
Editorial: Espasa
Número de páginas: 286
Año edición: 2013
ISBN:9788467008852 


Hoy traigo la reseña de Las vidas que inventamos de Fernando J. López, que escribió La edad de la ira, novela que me gustó demasiado.

Gaby trabaja en una discográfica, Leo en una sucursal bancaria. Gaby necesita desaforadamente sexo salvaje fuera del matrimonio, Leo ocultar un terrible suceso. Gaby sospecha de Leo, Leo sospecha de Gaby. Gaby y Leo son un matrimonio infeliz, cimentado en la mentira. Llevan veinte años casados y tienen un hijo adolescente, con el que apenas tienen relación alguna. Su matrimonio es una pantomima que se ido asentando a base de mentiras por parte de ambos cónyuges. Leo se ha elaborado una imagen de si mismo que no se corresponde con la realidad, una imagen sin la que puede vivir y que sustenta todas sus relaciones sociales, ya sea en casa, en el trabajo con amigos o conocidos. Se ha apoyado tanto en ella que hasta él mismo se la ha estado creyendo. Pero ahora, y tras un horrible e imprevisto accidente, tendrá que hacer acopio de todas sus habilidades de hombre traicionero y falaz para cubrirse las espaldas. Por otro lado, Gaby, mujer frustrada con la vida, siente que su aliento vital está consumiéndose sin pena ni gloria y su fuero interior le pide un cambio: explotar de emoción, experimentar, en definitiva: volver a vivir. Es así como comienza a juguetear con los chats y las salas de sexo en Internet. Lo prohibido, lo desconocido, el morbo y la emoción comienzan a formar una parte inseparable de su día a día.

Fernando J. López (foto de El País)
J. López intercala capítulos, más bien cortos, de la visión de uno y del otro, en la que nos muestra en primera persona todos sus pensamientos, sus encrucijadas, sus miedos y sus pasiones. Utiliza un lenguaje natural y cercano, tan lleno de diálogos que podría valer para ser representada en el teatro (no podemos obviar que el autor también ha escrito teatro).
Es una historia, como se suele decir a veces, de rabiosa actualidad: la crisis dentro del matrimonio, la adolescencia insoportable y alejada de los padres, la infidelidad como vía de escape, Internet como una herramienta al servicio de la imaginación y la fantasías, los problemas en el trabajo, ... Y sobre todo la obsesión por vivir una vida que no es la tuya, por levantarte cada día en los labios de otra persona, por vivir con secretos y con miedo. ¿Dónde ha quedado la confianza en estos tiempos? ¿Dónde la sinceridad? ¿Por qué?
Otra vez, el autor  nos invita a reflexionar, sobre nuestro alrededor, sobre esa crisis de valores que parece que asola nuestra sociedad.

A continuación os dejo con un fragmento sacado de la boca de Gaby que suscribo totalmente:

No es que tenga una lista de requisitos muy elevados, pero sí hay unos mínimos. Higiene. Cero faltas de ortografía. Y un cierto conocimiento de cine, literatura y música. Nunca me ha puesto la gente que no cumple esas exigencias. Y seguro que me he perdido más de un orgasmo legendario por ser tan exquisita, pero es que no hay nada que me baje tanto la libido como la zafiedad, y la gente que no sabe disfrutar de una buena película, de una buena novela o de un buen concierto suele ser gente zafia.

Vivid la vida que queráis, pero que no sea una mentira.


*Es una "reseña del narguile", es decir, una reseña que hice en mi antiguo blog "El hechizo del narguile" que recupero en este antes de cerrar el otro definitivamente. Esta la publiqué el 25 de febrero de 2013.

La anorexia mata

domingo, 16 de julio de 2017
En esta nueva película de Netflix, Lily Collins (Mirror, Mirror, Cazadores de sombras) interpreta a una Ellen, una veinteañera que padece anorexia y que ha pasado por varias clínicas sin avances para su curación. Pero un día y gracias a su madrastra, consigue cita con el reputado doctor Beckham (Keanu Reeves), que la aceptará en su programa en el tendrá que vivir en una casa con otros pacientes con trastornos alimenticios.


To the bone (hasta el hueso) trata el tema de los trastornos alimenticios que actualmente afectan a más de 70 millones de personas en todo el mundo (90% son mujeres). 
Cuando comienza la película Ellen ya está enferma. Es una chica excesivamente delgada, a la que se le marcan los huesos de las costillas, que está obsesionada con las calorías de los alimentos y cuya familia se encuentra un tanto ausente. Ellen no encuentra el sentido de la vida y no es consciente del daño que le está produciendo la anorexia.
A medida que avanza la cinta, y poco a poco, vamos descubriendo detalles de la vida pasada de Ellen que nos ayudan a comprender, aunque sea un poquito, su sufrimiento interior. Y también el de sus familiares, que han seguido de cerca el camino de Ellen hacia su autodestrucción con gran pesar e incomprensión. 

A pesar de la polémica que se está desatando en torno a esta película (como pasó con 13 Reasons Why) la directora de la cinta, Marti Noxom, que también sufrió estos trastornos, ha afirmado haber grabado esta película de manera responsable y veraz, con la intención de que se hable más sobre esta enfermedad, que a veces pasa desapercibida pero que mata a millones de personas el en mundo cada año. 
Si bien es cierto que es importante que se trate este tema, quizás cae en el tópico (que aunque es real no deja de ser un tópico) de que las personas con anorexia son extremadamente delgadas. Es decir, claro que las hay, pero no todas llegan a un peso tan bajo. La anorexia se puede leer en el físico, sí, pero es una enfermedad mental y tal vez deberían haber concedido más relevancia a este punto (punto en el que también falló 13 reasons, a mi parecer). 


Esta película muestra una dura realidad, sin llegar a lo macabro pero sin tapujos, incluso a veces con cierta ironía. Me habría gustado que profundizara más, cuando acaba todavía siento por dentro las ganas de ver más, de saber más. De todos modos creo que cumple su objetivo primero, que es poner sobre la mesa una enfermedad horrible de la que apenas se habla en el cine. 

En las actuaciones destaco a Lily Collins y a Alex Sharp (Luke), que interpreta a un bailarín de ballet que comenzó a bajar de peso después de su lesión de rodilla y que vive en la misma casa que Ellen. Como contraparte negativa quizás sea Keanu Reeves, en su papel de doctor, el que menos consigue transmitir (ya sabemos que no es un actor al que se le reconozca precisamente por ser muy expresivo).

En definitiva, no es una película brillante ni perfecta, pero sí necesaria. Necesitamos nuevas voces que se atrevan a plasmar este tipo de enfermedades en la gran pantalla para que dejen de ser temas tabú y se abra un camino de entendimiento y aprendizaje. Los trastornos alimenticios existen y cuanto más sepamos sobre ellos más podremos prevenir y curar.


Aprovecho para recomendar un libro titulado Niños perdidos, libro autobiográfico de la periodista María Casas que trata sobre su lucha contra la anorexia y la bulimia durante 15 años de su vida. 
Hoy en día se dedica a dar charlas y conferencias sobre esta enfermedad para ayudar a otras personas a superarla.
Conozco a María desde muy pequeña y comprendí muchas cosas sobre ella y su familia después de leer su novela, es desgarradora, esperanzadora, necesaria. 
Espero pronto podremos traer una reseña de este libro (y una entrevista con la autora).



Metáfora sobre la soledad con olor a pedo

viernes, 14 de julio de 2017
"Esta película es muy rara". 
Esa frase es la que no se despegaba de mis pensamientos y de mis labios a medida que transcurrían los minutos de Swiss Army Man, largometraje de Dan Kwan y Daniel Scheinert. 


Os pongo en contexto. 
Hank (un barbudo Paul Lano) se encuentra perdido en una mini-isla desierta del Pacífico (que me recordó al montículo de Maui de Vaiana) y se encuentra tan increíblemente solo y desesperado que intenta suicidarse colgándose en un pedrusco. Pero cambia de idea cuando cadaver-expulsador-de-flatulencias aparece en la playa arrastrado por las olas. Este muerto-viviente se llama Manny y está perturbadoramente interpretado por Daniel Radcliffe. 
Aunque suene paradójico, la llegada de este extraño ser se convierte en el milagro personal de Hank, que gracias a la ayuda de esa hombre-multiusos (porque lo utiliza para todo, de lancha, de botella de agua, de cuchilla de afeitar...) consigue salir de la isla y emprende el regreso de vuelta a casa. 

De verdad que esta película es muy rara, nunca había visto algo así. Un argumento de cine de serie B entremezclado con una metáfora sobre la soledad, la amistad y ¿el amor? Hank y Manny reflexionan juntos durante su viaje sobre cosas cotidianas como tirarse pedos o de temas más trascendentales como nuestro lugar en el mundo y sobre ser tú mismo. En ciertos momentos es inevitable acordarse de la insólita relación entre Chuck (Tom Hanks) y la pelota Wilson de la película Naúfrago (2000) pero el vínculo entre Hank y Manny va más allá, uno pregunta y reflexiona y el otro está ahí para responderle, hacerle pensar más aún o soltar un gemino animal. 


No es una película para todos los públicos, de hecho, según informa 20 minutos, gran parte de los espectadores abandonoran la sala durante su proyección en el festival de cine independiente de Sundance, en Utah (EE.UU). Es divertida, desagradable a veces, extraña y dulce. Sí, de verdad que tiene algunas escenas y diálogos muy bonitos y tiernos. Y tanto Lano como Radcliffe hacen un papelón. A Daniel Radcliffe se le da bien conseguir hacernos reír.
Si bien es cierto que no es una película de Oscar, estamos ante un film que bien podría convertirse en una nueva cinta de culto. 

Belleza oriental y perversión en el sótano

Hoy os traigo la crítica de una película que deseaba ver desde hace un tiempo y por fin pude verla ayer por la tarde, se trata de La doncella

Película dirigida por el surcoreano Park Chan-Wook, director de Old Boy, en el 2016. Ganadora de varios premios como a mejor largometraje en el Festival de Cannes o el Premio del Público en el Festival de Sitges. La doncella (o The Handmaiden) cuenta la historia de Sook-he (Kim Tae Ri) una una falsa criada, y de Fukiwara (Ha Jung Woo) un falso conde japonés que se alían para engañar a la señorita Hideko (Kim Min hee), una mujer rica japonesa que vive en la Corea del Sur de los años 30.
La señorita Hideko vive atrapada con su tío, un amante de los libros (especialmente de los pervertidos) que pretende casarse con ella para apoderarse de su inmensa fortuna.


La película dura 2 horas y 20 minutos y está dividida en tres partes, la primera centrada en la doncella, la segunda desde el punto de vista de Hideko y la tercera con el desenlace. En un primer momento se podría pensar que es demasiado larga, pero los giros argumentales consiguen que cada vez prestemos más atención a la cinta y pronto podamos empezar a elucubrar teorías acerca de lo que viene después.
Aunque no aburre en ningún momento, hasta que no llegamos al primer y gran giro argumental de la película (lo sabréis, creedme) no sentimos esa emoción irrefrenable de seguir viéndola, de seguir hasta el final.

También hay que tener en cuenta que yo me acerqué a este película sin saber poco más que su título, por lo que las sorpresas vinieron a mi, despacito y con sutileza. Hay muchas películas que se disfrutan más así, sin apenas conocer nada acerca de ellas. Y quizás por ello esta crítica se quede un poco desconchada, porque aunque hay mucho de lo que hablar, no quiero desvelar las sorpresas y aguaros la fiesta.

Aunque sí que puedo señalar algunos detalles.
Las actuaciones son buenas, especialmente destaco el papel de los dos protagonistas femeninas, Tae-ri y Min Hee, que son el alma y el cuerpo de la película.
pesar de la belleza y sensualidad de las imágenes de La doncella, algo sórdido y macabro se esconde debajo. Los temas principales que aparecen son la cosificación de la mujer, el suicidio, la homosexualidad, la perversión sexual y los primeros pinitos del hentai moderno (xD)
Este film nos regala tantos asuntos interesantes que darían para un muy extenso y perturbador ensayo.



La ambientación y el vestuario son una preciosidad, cuidados al detalle. Especialmente es interesante mencionar tres cosas. La primera es la casa donde se desarrolla casi toda la trama. Una casa que mezcla el estilo arquitectónico inglés con el japonés, creando una suerte de casa realmente singular. La segunda se refiere al vestuario, sobre todo los kimonos y vestidos de la señorita Hideko (estoy enamorada de llos ¿vale?) tan elegantes, tan de cuento de princesas. Y la tercera y última tiene que ver con el maquillaje, exquisito. 
En definitiva, creo que es una película que merece la pena tanto como para verla, como para observarla o incluso para analizarla.
Es tan bella que os juro que hasta colgaría imágenes de la película en mi habitación. 

Si queréis adentraros un poco más en este metraje de Chan-Wook podéis echarle un ojo al trailer: 

Es la edad de la ira

martes, 11 de julio de 2017

Título: La edad de la ira
Autor: Fernando J. López
Editorial: Espasa
Número de páginas: 320
Año edición: 2011
ISBN:9788467033687 








Hace ya cinco años que leí esta novela y que la reseñé en mi antiguo blog "El hechizo del narguile". Traigo de nuevo esta reseña por dos razones. La primera es porque poco a poco me gustaría recuperar los mejores escritos de aquel portal para darle un cierre digno por fin (creo que llamaré a esta sección "reseñas del narguile". Y la segunda se debe a que La joven compañía ha estado representando una adaptación de esta obra en Madrid durante el año 2017 (me habría encantado poder asistir, espero poder hacerlo en otra ciudad).

Os adelanto que este libro me encantó, ya en enero de 2012 le di un sobresaliente.

Lo prometido es deuda y un día después traigo con mucha fuerza uno de los mejores libros que leí el pasado año. Espero que me perdone el autor por prometerle una reseña y tardar tanto tiempo en hacerla realidad. Estoy hablando de una novela que trata los temas de hoy en día, de frente, sin tapujos, sin fantasía ni ciencia ficción, de la noche y la mañana en un colegio asolado por una desgracia. Me refiero a "La edad de la ira" de Fernando J. López.

La historia narra la investigación exhaustiva de un periodista sobre el asesinato de dos personas. El padre y el hermano de Marcos, un alumno popular, aparentemente nada violento, que estudia en el Instituto Rubén Darío. Santiago, que así se llama el reportero, pretende sacar a la luz los porqués y las causas que llevaron, presuntamente al joven Marcos, a asesinar a dos miembros de su familia. Su ambición es desenmascarar esas razones ocultas, que la mayoría ignora y que la policía no se molesta demasiado en averiguar. Imagen de la representación teatral. La situación se presenta confusa para Santiago, especialmente porque el acusado se niega a hablar, autoculpándose. Pero Santiago insiste y hace todo lo posible por entrevistar a todos los que rodeaban a Marcos, a profesores, alumnos, familiares y amigos.

Un personaje lleva a otro a cuestas en la representación de la obra. 

La narración intercala los pensamientos y divagaciones personales del periodista y los escritos y grabaciones de los interrogados. De esta manera descubrimos información muy valiosa, desde los secretos más ocultos y sórdidos del claustro de profesores hasta las reacciones e ideas de los alumnos tanto en su vida diaria como ante un hecho tan atroz como es el asesinato. El instituto se ha convertido (¿acaso no lo ha sido siempre?) en un microcosmos, en una selva salvaje con sus propias leyes. Fernando J.López pone sobre la mesa temas que llevan muchos años dando guerra en las escuelas, aunque en la actualidad, muchos de ellos se han convertido en algo muy grave (¿o es que es ahora cuándo se están dando la importancia que merecen?) como son el acoso escolar, la violencia de género, el abuso sexual y el fracaso escolar.
Me parece fascinante el desarrollo que hace de ideas tan vanguardistas como la "generación tuenti" y de cómo las redes sociales afectan a los jóvenes y pueden llegar a ser cruciales en investigaciones. La edad de la ira en el teatro.

Otro tema muy interesante es la crítica a los medios de comunicación. Especialmente porque yo soy periodista (o al menos, eso pone en mi curriculum) y a veces me avergüenza ver las noticias y ver lo que veo, no me reconozco ante las actitudes y opiniones de tantos de ellos... En esta caso trata la manipulación de los medios respecto a la información del homicidio. De cómo con su gran poder consiguen transmitir y engendrar ideas falsas, al público. Juicios de valor que se toman como testimonios verídicos, hasta el punto de culpar a Marcos sin miramientos.

No puedo dejar de comentar otro aspecto que no deja de repetirse durante el relato y que yo, como estudiante que he sido (que aún sigo siendo, creo) he podido comprobar por mi misma. Me refiero a la falta de vocación en el profesorado. Profesores que no han tenido más remedio que optar por la enseñanza, aunque no les guste un pelo. O profesores que han sentido la llama de la docencia pero que, ante el fracaso escolar, los abusos hacia profesores o el manifiesto poco interés de los alumnos, la han ido perdiendo hasta que sólo han quedado cenizas. Muy triste. Y, enlazado con lo anterior, el autor reconoce el penoso sistema educativo. Un sistema que aborrega, que sólo enseña nombres, más nombres y cifras sin ningún sentido. En concreto se recoge en la novela, el caso de la asignatura de literatura. ¿De qué sirve saber de memorieta la obra, vida y milagros de funalito de tal si no lees ni siquiera un poema o una novela suya? De qué sirve poner como lectura obligatoria a niños de 16 años, "La celestina" o "Las coplas a la muerte de su padre". Sólo para que los alumnos crezcan con el odio a la lectura arraigado en sus entrañas. Sólo para eso, casi me atrevería a decir. Y me parece totalmente normal que ocurra tamaña desgracia.

Y me ha parecido fascinante, embriagador, de hecho, poder leer esta idea en una novela escrita por un profesor, sí, un profesor, de nada más y nada menos que de literatura. Olé. Y no digo que los clásicos sean un tostón increíble, pero hay que adaptar los tiempos a los tiempos. No se escribe ahora como hace cien años, ni tenemos los mismos valores, ni comportamientos, ni contextos. Y sobre todo, hay que adaptarse a las edades. Un niño de 16 años de hoy en día, no siempre estará capacitado o no será lo suficientemente maduro como para entender la complejidad y talento de ciertos escritos. Habría que empezar por novelas como esta misma que estoy comentando para encender esa chispa adecuada que tantos jóvenes necesitan encender para comenzar a amar la lectura.

Actores semidesnudos leen un libro sobre el escenario.

Esta es una novela que muy especialmente trata de ELLOS, de esas generaciones que vienen, que ya están aquí; de sus problemas, dudas y luchas. Trata la homosexualidad, el racismo en las aulas, la represión en el hogar, de los celos entre amigos, el alcohol, de los amores no correspondidos... De ellos, en definitiva. No de unos cortesanos, plebeyos o caballeros andantes que, aunque tengan algo que ver con ellos, porque al fin y al cabo todos somos humanos, no conectan con ellos. CONECTAR es la palabra. (O una de ellas) Y el autor lo consigue. Vaya que si lo consigue. Actores de La edad de la ira.
Sólo tengo que recordar a los muchos alumnos que fueron a la presentación que hizo hace meses en Madrid (2011). Los oía comentar entusiasmados por qué página se iban y se notaba que admiraban a su profesor. Y a toda esta parrafada altamente positiva hay que sumarle la prosa del autor: es directa y sencilla, pero muy cuidada. Demuestra gran conocimiento de los lenguajes usados tanto de treintañeros como de los quinceañeros.

Consigue transmitir, de este modo, unos personajes diferenciados y muy bien caracterizados. Es una novela de esas que debería leer tanta gente... Tantos profesores que se verían reflejados en algunos de los personajes e incluso se echarían unas risas culpables. Todos esos alumnos de instituto que aborrecen la lectura o que necesitan encontrar algo de compresión en su vidas... encontrarán aquí un resquicio de esperanza. Sí, chicos, hay gente que intenta ayudaros, aunque no lo creáis. Al fin y al cabo sois/somos el futuro ¿no?

Para terminar, porque alargarme más es demasié diré que es una novela apta para cualquier persona porque de una forma u otra o todos hemos sido estudiantes o tenemos algún tipo de relación con los colegios, institutos y universidades.
Mi enhorabuena al autor, que sin ninguna duda es un gran profesor, con inquietudes reales y comprometidas con sus alumnos. Me alegra muchísimo haber podido tener la oportunidad de leerla. Gracias por haber escrito "La edad de la ira". :)

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